lunes, 18 de febrero de 2013

Arias Cañete anuncia que España cumplirá con los objetivos de Kioto en 2012

El ministro de Agricultura, Alimentaci?n y Medio Ambiente, Miguel Arias Ca?ete, ha explicado este jueves que "Espa?a cumplir? con su objetivo en el primer periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que finaliza este a?o 2012".

Espa?a es un pa?s cuyas emisiones de gases de efecto invernadero representan el 1% de las emisiones globales. Aunque este dato "pueda parecer peque?o, nuestra ambici?n y nuestro compromiso contra el cambio clim?tico son muy grandes", ha a?adido el ministro.

Ante el plenario de la Conferencia sobre el Cambio Clim?tico de la ONU que tiene lugar en Doha (Catar), Arias Ca?ete ha explicado que este cumplimiento "no debe ser excusa para no dar los pasos adecuados". Espa?a se ha marcado como "meta prioritaria" revertir la situaci?n actual y para ello ha dado un giro a la pol?tica de cambio clim?tico que "permita incentivar pasos hacia una econom?a baja en carbono".

El ministro ha a?adido que el esfuerzo para ser efectivo "necesita sumarse al esfuerzo global". Ha se?alado que todos los pa?ses tienen que unirse a este compromiso global e "integrarlo en sus estrategias" para poder avanzar hacia sendas de crecimiento bajo en carbono que "reviertan las tendencias actuales en sus emisiones".

El ministro ha se?alado que esta transformaci?n "exige" tecnolog?as accesibles y financiaci?n predecible que los pa?ses desarrollados deben facilitar. Arias Ca?ete ha afirmado que para que Doha sea el ?xito "que todos anhelamos" debe resolver en un paquete equilibrado todos los procesos sobre la mesa de negociaci?n. "Este equilibrio es complejo, pero no imposible", ha a?adido.

Arias Ca?ete ha explicado c?mo Doha "debe aspirar a ser la Cumbre" que asegure, por un lado, el marco jur?dico internacional actual de lucha contra el cambio clim?tico, como modelo transitorio hasta 2020; y, por otro lado, marcar el ritmo de la nueva fase de negociaci?n que se ha abierto para acordar un nuevo acuerdo jur?dicamente vinculante en 2015.

En relaci?n con la continuidad del marco jur?dico actual Espa?a y la UE son pioneros y "nos mantenemos firmes en nuestra convicci?n". "Por eso haremos todos los esfuerzos necesarios para adoptar las enmiendas que hagan realidad ese segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto", ha se?alado el ministro.

Para que el segundo periodo de compromiso tenga valor ambiental y pol?tico, Arias Ca?ete ha manifestado que la necesidad de crear "un calendario exigente" para la elaboraci?n del nuevo acuerdo internacional para el a?o 2020 que "responda a la nueva realidad del siglo XXI" que demuestre "que somos capaces de encontrar una soluci?n multilateral en la lucha contra el cambio Clim?tico".

Finalmente, el ministro ha concluido que "todos tenemos que estar comprometidos" incluidos los sectores empresariales, industriales y financieros espa?oles, los ciudadanos y el gobierno.



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La Isla Sandy cerca de Australia aparece en todos los mapas pero en realidad no existe

avatar_restrada Raul Estrada hace 8 días

Sandy Island

La Isla Sandy es una pequeña isla ubicada en el pacífico sur, al oeste de New Caledonia y 1.200 kilómetros al este de Australia. Y esta isla no tendría nada de particular, excepto porque en realidad no existe aún cuando aparece en todos los mapas.

El “descubrimiento” fue hecho por científicos de la Universidad de Sidney, que fueron a la zona a verificar la existencia de la isla. Maria Seton, participante de la expedición, comentó que esperaban encontrarse con tierra firme, pero lo único visible a la redonda eran millas y millas de océano. “[La isla] está en Google Earth y otros mapas, por lo que estamos muy intrigados”, y ahora la idea es averiguar como llegó a filtrarse en dichos mapas.

Por otra parte, desde el servicio hidrográfico de Australia tienen otra teoría: simplemente, se trataría de un error humano que se fue repitiendo en el tiempo, sin verificación alguna. Y en Google simplemente se limitan a responder que “el mundo es un lugar en constante cambio”, por lo que es muy difícil ser riguroso con todos los cambios y más todavía cuando estos involucran sectores tan desconocidos y escondidos como esta Sandy Island.

Mientras tanto, la isla todavía se puede ver en Google Maps, quizás por poco tiempo antes que se elimine definitivamente.

Link: South Pacific Sandy Island ‘proven not to exist’ (BBC News)

Genios y objetos de risa

El hecho de que algunos genios sean objeto de risa no implica que todos los que provocan risa sean genios. Se rieron de Colón, de Fulton, de los hermanos Wright. Pero también se rieron de Bozo el Payaso.

Carl Sagan

John Lloyd, John Mitchinson, El pequeño gran libro de la ignorancia.

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Semillas de planetas en torno a una estrella fallida

Un equipo de astr?nomos se ha topado con un sorprendente e inesperado hallazgo: granos de polvo c?smico rodeando estrellas fallidas, tambi?n conocidas como enanas marrones. Esto supone encontrar semillas de futuros planetas rocosos en un lugar insospechado hasta el momento.

El hallazgo supone un reto para las teor?as sobre c?mo se forman los planetas rocosos, de similar tama?o a la Tierra, y sugiere que estos pueden ser m?s comunes en el Universo de lo que se cre?a hasta ahora.

El equipo de astr?nomos del Observatorio Austral Europeo (ESO, por sus siglas en ingl?s) detect? a trav?s del telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), situado en la ciudad de Atacama, Chile, estas diminutas part?culas (parecidas al holl?n o a granos de arena) en las regiones exteriores del disco que rodea a una enana marr?n (conocida como Rho-Oph 102), un objeto parecido a las estrellas, pero demasiado peque?o para brillar como una estrella.

Se cree que los planetas rocosos se forman por la colisi?n aleatoria y la uni?n de las part?culas microsc?picas, conocidas como polvo c?smico, que rodean a las estrellas. Sin embargo, los astr?nomos no esperaban encontrar este material alrededor de las estrellas fallidas. Cre?an que era imposible que el polvo pudiera crecer porque los discos estaban muy dispersos y las part?culas se mover?an demasiado r?pido como para pegarse tras chocar unas con otras. Adem?s, las teor?as predominantes afirman que, en torno a las enanas marrones, cualquier grano que quisiera formarse se mover?a con rapidez hacia la enana marr?n desapareciendo totalmente.

"Nos sorprendi? much?simo encontrar granos de tama?o milim?trico en ese disco delgado y peque?o," dijo Luca Ricci, del Instituto Tecnol?gico de California (EEUU), quien lidera un equipo de astr?nomos con sedes en Estados Unidos, Europa y Chile. "No estamos seguros de que puedan desarrollarse planetas rocosos completos, o de si ya ha ocurrido antes, pero estamos viendo los primeros pasos, de manera que tendremos que cambiar nuestras suposiciones sobre las condiciones que se requieren para el crecimiento de s?lidos", afirm?.

La mayor resoluci?n proporcionada por el telescopio ALMA, comparada con la de telescopios anteriores, tambi?n ha permitido al equipo localizar gas mon?xido de carbono alrededor de la enana marr?n —es la primera vez que se detecta gas fr?o molecular en este tipo de discos. Este descubrimiento, junto con el de los granos de tama?o milim?trico, sugiere que el disco alrededor de la estrella fallida es m?s parecido a los que se encuentran en torno a estrellas j?venes de lo que se cre?a.

Este mismo telescopio permitir? en un futuro obtener im?genes detalladas del disco que rodea a Rho-Oph 102 y de otros objetos. Ricci explic? que "pronto seremos capaces, no solo de detectar la presencia de peque?as part?culas en los discos, sino de saber c?mo se reparten a lo largo del disco circumestelar y c?mo interact?an con el gas que tambi?n hemos detectado en el disco. Esto nos ayudar? a comprender mejor c?mo se forman los planetas".



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Entendiendo la respuesta al miedo

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La colega Dra. Yaihara Fortis Santiago, miembro de Ciencia Puerto Rico, escribió este fascinante artículo sobre la neurobiología del miedo y el trabajo investigativo del Dr. Gregory Quirk del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Estoy seguro de que esta información será de interés para los lectores de E-ciencia.

Por Yaihara Fortis-Santiago, Ph.D. / Ciencia Puerto Rico

Imagínese que se encuentra en un ascensor, suena un timbre muy fuerte, se apagan las luces y el ascensor se detiene.  Seguramente, su respuesta sería paralizarse y luego gritar.  O sea, tendría una respuesta de miedo.  ¿Qué cree que pasaría la próxima vez que usted se encuentre en un ascensor y las luces parpadeen?  Probablemente sentirá la misma sensación de miedo que experimentó la primera vez.

Por el contrario, después de que se suba muchas veces al elevador sin problema alguno, su miedo se desvanecerá gradualmente, es decir se extinguirá. Estas habilidades de superviviencia, presentes desde insectos hasta nosotros, nos permiten aprender a detectar estímulos que predicen miedo (luz se apaga = detiene elevador) y también a sentirnos seguros cuando estos ya no están presentes (luz se apaga = ya no se detiene el elevador). Pero, ¿qué pasa en el cerebro que nos permite responder ante el peligro con miedo y ante circunstancias de seguridad sin evocar respuestas de miedo?

El miedo es una emoción que sentimos cuando nos sentimos amenazados por un estímulo.  Cuando sentimos miedo tenemos una serie de reacciones fisiológicas y conductuales que se dan de manera consciente o inconsciente.  La respuesta al miedo es una compleja e involucra diversas áreas de nuestro cerebro, que aunque tienen funciones distintas, se interconectan para responder de manera asertiva al ambiente que nos rodea.

El grupo de investigadores del laboratorio del Dr. Gregory Quirk, en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, están interesados justamente en entender cuáles son los mecanismos y circuitos neuronales responsables de aprender a tener miedo y a sobreponerse a ese miedo extinguiéndolo. Este laboratorio se ha enfocado en entender el papel juega la corteza prefrontal en guardar y coordinar la información necesaria para regular el miedo.

En un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista “Neuron”, el Dr. Francisco Sotres-Bayon y otros dos estudiantes puertorriqueños midieron directamente la actividad de la corteza prefrontal al mismo tiempo que silenciaron farmacológicamente otras dos regiones del cerebro involucradas en el procesamiento emocional (la amígdala y el hipocampo). El objetivo de este estudio fue entender de qué manera la corteza prefrontal integra información proveniente de otras regiones del cerebro y así tomar una decisión “educada” de si lo apropiado es tener miedo o no.

El primer paso que tomó este equipo de científicos fue hacer que las ratas aprendieran a temer a un sonido, pareando el sonido con una breve descarga eléctrica en las patas. La próxima vez que las ratas oyen el sonido, muestran miedo paralizándose (sonido = peligro). Por el contrario, si las ratas escuchan el sonido varias veces más sin la descarga aprenden a extinguir el miedo (sonido = seguridad). (Al igual que le pasaría a usted en el ejemplo del ascensor). Utilizando este paradigma de condicionamiento, los investigadores de la Universidad de Puerto Rico identificaron un microcircuito neuronal en la corteza prefrontal que integra información emocional (proveniente de la amígdala) con información que le indica si el contexto es seguro o no (proveniente del hipocampo).  Así, la corteza prefrontal logra coordinar cuando tener miedo y cuando no.

De manera interesante, el grupo del Dr. Quirk observó que en animales a los que se silenciaba el hipocampo después de ocurrida la extinción del miedo, aumentaba el miedo y la actividad en la parte de la corteza prefrontal que representa el miedo.

Los resultados de este estudio indican que la conexión entre el hipocampo y la corteza prefrontal es importante en la regulación de la respuesta al miedo.  Por tanto, entender el rol que juegan el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal en el control y ejecución de estas emociones nos ayudaría a desarrollar tratamientos preventivos y efectivos para este tipo de enfermedades psicopatológicas.  Por ejemplo, estos resultados sugieren que desórdenes emocionales en humanos podrían ocurrir por falta de inhibición del hipocampo a la corteza prefrontal después de haber tenido la experiencia de extinción del miedo.

De hecho, se ha encontrado que los pacientes con desórdenes de ansiedad como el desorden de estrés postraumático (Post-Traumatic Stress Disorder), una condición que afecta a individuos que han sufrido situaciones traumáticas, presentan alteraciones en  el tamaño de la corteza prefrontal y en el nivel de actividad neuronal del hipocampo.  Eventualmente, es posible que los resultados de este estudio puedan ayudarnos a explicar cómo pacientes que presentan respuestas miedo patológico exagerado (como en el desorden de estrés postraumático) no pueden extinguir sus miedos.

La autora es neurocientífica, y actualmente se encuentra participando del Programa de Política Pública en Ciencias y Tecnología auspiciado por la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS, pos sus siglas en inglés). También es miembro de Ciencia Puerto Rico (www.cienciapr.org).

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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domingo, 17 de febrero de 2013

La bacteria E. coli podría utilizarse para limpiar reactores nucleares

Picture courtesy of Hulu.com

Researchers have found that E. coli can be used to recover uranium from tainted waters and can even be used to clean up nuclear waste.

Using the bacteria along with inositol phosphate, the bacteria breaks down the phosphate--also called phytic acid--to free the phosphate molecules. The phosphate then binds to the uranium forming a uranium-phosphate precipitate on the cells of the bacteria. Those cells can then be harvested to recover the uranium. Photo of Escherichia coli bacteria (E. coli) from LimbicNutrition Weblog

The findings were presented at a Society for General Microbiology's meeting by Professor Lynne Macaskie from a research team at Birmingham University. Though, the process was first discovered back in 1995 but at the time was not economical.

In early research a very expensive additive was used and the low cost of uranium just didn't make it feasible. But the discovery of inositol phosphate being six-times more effective--as well as a cheap waste material--made the venture more viable.

Not too shocking. More countries are clearly looking to expand their nuclear technologies and the price of uranium is likely to increase. Another option for bringing down the cost of inostiol phosphate is that it can easily be obtained from agriculture waste.

"The UK has no natural uranium reserves, although a significant amount of uranium is produced in nuclear wastes. There is no global shortage of uranium but from the point of view of energy security the EU needs to be able to recover as much uranium as possible from mine run-offs (which in any case pollute the environment) as well as recycling as much uranium as possible from nuclear wastes," commented Professor Macaskie.

And while the cost of uranium concerns me as much as the next guy (actually, I don't really care that much) there is obviously huge environmental and health impacts to this process.

"By using a cheap feedstock easily obtained from plant wastes we have shown that an economic, scalable process for uranium recovery is possible," Macaskie ended.

Source: Science Daily



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miércoles, 6 de febrero de 2013

A los monos no les gusta la música... a menos que la hagan para ellos

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Monkeys don’t care much for human music, but apparently they will groove to their own beat.

Previous experiments have shown that tamarin monkeys prefer silence to Mozart, and they don’t respond emotionally to human music the way people do. But when a psychologist and a musician collaborated to compose music based on the pitch, tone and tempo of tamarin calls, they discovered that the species-specific music significantly affected monkey behavior and emotional response.

“Different species may have different things that they react to and enjoy differently in music,” said psychologist Charles Snowdon of the University of Wisconsin-Madison, who published the paper Tuesday in Biology Letters with composer David Teie of the University of Maryland. “If we play human music, we shouldn’t expect the monkeys to enjoy that, just like when we play the music that David composed, we don’t enjoy it too much.”

Indeed, the monkey music sounds shrill and unpleasant to human ears. Each of the 30-second pieces below were produced with a cello and Teie’s voice, based on specific features from recordings of tamarin monkey calls. The first “song” is based on fear calls from an upset monkey, while the second one contains soothing sounds based on the vocalizations of a relaxed animal.

Fearful monkey music: Download mp3

Happy monkey music: Download mp3

“What David has done is to create compositions that are based on structural aspects of the calls but aren’t directly mimicking the calls,” Snowdon said. “These are compositions that are intended to test whether we can convey emotional meaning and induce emotional states in other species.”

The researchers played each piece, as well as several samples of human music, for 14 tamarin monkeys that hadn’t heard music before. An independent observer recorded monkey behavior for five minutes before and after playing each selection. The monkeys didn’t respond at all to Nine-Inch Nails, Tool or Samuel Barber’s “Adagio for Strings,” but oddly enough, they did become slightly calmer after listening to “Of Wolf and Man” by Metallica.

Monkey music, on the other hand, had a significant and predictable effect on behavior. After listening to the fear-based track, the animals became anxious and upset, as indicated by increased activity and nervous behaviors like urination and scent marking. After hearing the calm music, the monkeys became more relaxed and social.

“It’s not obvious that this would happen, but I don’t think it’s terribly surprising,” said neuroscientist Josh McDermott of New York University, who studies primates and music but was not involved in this study. Because the researchers designed the sounds to share acoustical properties with the noises monkeys make to express emotions, McDermott said it’s natural the animals would respond emotionally.

“I think that the most interesting thing that has come out of this study is some suggestions for animal care,” he said. “It’s very common for people to play music for animals that are in captivity, because they figure that they’ll be interested in it or enjoy it. But our work suggests that they aren’t that interested in human music or prefer not to listen to it at all.” However, if music was tailored specifically to the kinds of sounds that animals are used to hearing, McDermott thinks it might have a more positive effect.

Teie, a cellist in the National Symphony Orchestra, came up with the idea of composing music for monkeys because he wanted to test his theories about how certain basic elements of music can be used to manipulate emotions. But because most people have been listening to music for so long, and therefore have significant likes and dislikes that color their emotional responses, he decided to test his ideas on a totally different species.

Teie contacted Snowdon to access a library of monkey recordings, and he quickly realized that some components of monkey communication are similar to the musical features found in human voice patterns.

“I sent him sound files of monkey calls,” Snowdon said, “and without explanation or any context, he was able to listen to them and tell what the context was.”

Although the tamarin songs don’t sound much like music to us, Teie said he wasn’t just imitating the monkey’s calls. “The very nature of music itself is that it’s stylized, that it almost extracts the emotional parts of the sound and makes it impossible to identify.” Teie used the same patterns to create the monkey music as he uses when composing human music, and he wrote out each song for the cello so that other cellists could play it too.

Next, the researchers want to find out whether other animals respond to species-specific music. “One of the implications of this research is that we’ve been mindlessly playing human music and assuming that other species will react to it,” Snowdon said. “But we just don’t know.”

Teie has been in touch with the National Zoo about composing music for wild animals in captivity, and he’s already created a company that markets melodies made specifically for felines (musicforcats.com). Stay tuned for canine classical and rabbit rock.

Image: Bryce Richter/University of Wisconsin-Madison. Audio: Copyright David Teie/University of Maryland.

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