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viernes, 26 de abril de 2013

Glaciares desde el espacio

To a geologist, glaciers are among the most exciting features on Earth. Though they seem to creep along at impossibly slow speeds, in geologic time glaciers are relatively fast, powerful landscape artists that can carve out valleys and fjords in just a few thousand years.

Glaciers also provide an environmental record by trapping air bubbles in ice that reveal atmospheric conditions in the past. And because they are very sensitive to climate, growing and advancing when it’s cold and shrinking and retreating when its warm, they can be used as proxies for regional temperatures.

Over geologic time, they have ebbed and flowed with natural climate cycles. Today, the world’s glaciers are in retreat, sped up by relatively rapid warming of the globe. In our own Glacier National Park in Montana, only 26 named glaciers remain out of the 150 known in 1850. They are predicted to be completely gone by 2030 if current warming continues at the same rate.

Here we have collected 13 stunning images of some of the world’s most impressive and beautiful glaciers, captured from space by astronauts and satellites.

Above: Bear Glacier, Alaska

This image taken in 2005 of Bear Glacier highlights the beautiful color of many glacial lakes. The hue is caused by the silt that is finely ground away from the valley walls by the glacier and deposited in the lake. The particles in this “glacial flour” can be very reflective, turning the water into a distinctive greenish blue. The lake, eight miles up from the terminus of the glacier, was held in place by the glacier, but in 2008 it broke through and drained into Resurrection Bay in Kenai Fjords National Park.

The grey stripe down the middle of the glacier is called a medial moraine. It is formed when two glaciers flow into each other and join on their way downhill. When glaciers come together, their lateral moraines, long ridges formed along their edges as the freeze-thaw cycle of the glacier breaks off chunks of rock from the surrounding walls, meet to form a rocky ridge along the center of the joined glaciers.

Image: GeoEye/NASA, 2005.

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martes, 19 de febrero de 2013

Voyager 1 "saborea" el espacio interestelar

Voyager 1 "saborea" el espacio interestelar A 18 mil millones de kilómetros (11 mil millones de millas) de distancia de la Tierra, la sonda espacial Voyager 1, de la NASA, ha entrado en una "carretera magnética" que conecta nuestro sistema solar con el espacio interestelar. Este podría ser uno de los últimos pasos de Voyager en su largo recorrido hacia las estrellas.

"A pesar de que la sonda Voyager 1 se encuentra aún en el entorno solar, ahora podemos saborear cómo es el exterior de dicho entorno debido a que las partículas entran y salen de esta carretera magnética", comenta Edward Stone, quien es un científico del proyecto Voyager, en el Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology o Caltech, en idioma inglés), el cual está ubicado en Pasadena. "Creemos que esta es la última etapa en nuestro camino hacia el espacio interestelar. Nuestra mejor estimación es que se encuentra desde solo unos meses hasta un par de años de distancia. La nueva región no es lo que esperábamos, pero hemos llegado a esperar lo inesperado de Voyager".

Los nuevos resultados fueron descriptos el 3 de diciembre en la reunión de la Unión de Geofísica Estadounidense (American Geophysical Union, en idioma inglés), que tuvo lugar en San Francisco.

La "carretera magnética" es un lugar ubicado en los lejanos confines del sistema solar, donde el campo magnético del Sol se conecta con el campo magnético del espacio interestelar. Esta conexión permite que las partículas cargadas del interior de la heliosfera (la burbuja magnética que rodea al Sol) se alejen y también permite que las partículas cargadas de afuera fluyan hacia adentro. Cuando la sonda Voyager 1 está en la carretera magnética, sensores de partículas colocados a bordo pueden tomar muestras de material directamente desde más allá de nuestro sistema solar.

Desde diciembre de 2004, cuando Voyager cruzó un punto en el espacio llamado frente de choque de terminación, la sonda ha estado explorando la capa externa de la heliosfera o "heliofunda". En los últimos años, la velocidad del viento solar alrededor de la sonda Voyager ha disminuido a cero y la intensidad del campo magnético se ha incrementado.

De acuerdo con los datos de dos instrumentos colocados a bordo que miden partículas cargadas, Voyager 1 ingresó por primera vez en la carretera magnética el 28 de julio de 2012. La región se acercó y se alejó de Voyager varias veces. La nave espacial ingresó de nuevo en la región el 25 de agosto y el ambiente ha permanecido estable desde entonces.

Datos proporcionados por la sonda revelaron que el campo magnético se tornaba más fuerte cada vez que Voyager ingresaba en la región de la carretera; sin embargo, la dirección de las líneas del campo magnético no cambió como los investigadores hubieran esperado si Voyager 1 hubiera ingresado verdaderamente en el espacio interestelar.

"Estamos en una región magnética como ninguna otra en la que hayamos estado antes (aproximadamente 10 veces más intensa que antes del frente de choque de terminación), pero los datos del campo magnético no muestran indicios de que estemos en el espacio interestelar", comenta Leonard Burlaga, quien es miembro del equipo del magnetómetro de Voyager, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland.

Aparentemente, la salida de la sonda Voyager 1 del sistema solar está por venir. Pero la carretera magnética está dando una muestra de lo que le espera más adelante.

Ciencia@NASA


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martes, 27 de noviembre de 2012

Canciones que suenan desde el espacio

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Árboles, estrellas y La LunaFuera del alcance de nuestros oídos existen sonidos que nunca llegaríamos a escuchar si no fuera gracias a las grabaciones que realizan algunos de los satélites artificiales que recorren el espacio más allá de la frontera de nuestra atmósfera.

Unas veces descubiertos por casualidad y otras veces de forma intencionada, los sonidos que nos llegan desde el espacio exterior nos descubren nuevas formas de interpretar y experimentar los fenómenos de la física allá donde no podemos poner el pie.

El trinar de la magnetosfera al amanecer

Un curioso ejemplo de ello es la captación de sonido realizada en la magnetosfera terrestre  el pasado 5 de septiembre por los satélites gemelos Radiation Belt Storm Probe (RBSP) de la NASA, lanzados desde Cabo Cañaveral (Florida) este 30 de agosto, con el objetivo de estudiar los cinturones de radiación de la Tierra. El instrumento científico EMFISIS alojado en los satélites captó el ruido que se puede escuchar en el siguiente vídeo:

El sonido captado es provocado por la transferencia energética que se produce entre las partículas de baja energía a las de alta energía de la magnetosfera. Esto genera ondas de radio a una frecuencia audible para el oído humano si se convierten en ondas sonoras mediante un receptor de radio de muy baja frecuencia.

Según  Craig Kletzing, el investigador de la Universidad de Iowa que lidera el proyecto, este fenómeno es muy habitual y conocido: “los radio receptores están acostumbrados a recogerlo en sus equipos, y suenan parecido a los cantos de los pájaros. Usualmente es más fácil escucharlos por la mañana, por lo que a veces se refieren a estos ruidos como el coro del amanecer”.

La magnetosfera nos salvaguarda de las partículas de alta energía procedentes del Sol que son transportadas por los vientos solares y que impactarían sobre nosotros si no fueran desviadas de su camino gracias al escudo protector del campo magnético de la Tierra.

Asimismo, algunos científicos estiman que esta región jugaría un importante papel en la presencia de agua en los océanos y que si se eliminara, una gran parte de los mismos se habría evaporado, confiriendo a la  superficie terrestre un aspecto similar a la de Marte.

El tamboreo de las lágrimas de San Lorenzo

Otra de las manifestaciones sonoras que se ha podido obtener es el ruido de una lluvia de estrellas. Hace un año, durante las famosas lágrimas de San Lorenzo que se producen en agosto, un radar de vigilancia espacial de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos detectó un extraño sonido que acompañaba al espectacular fenómeno de las Perseidas.

El ruido se produce cuando restos desprendidos (meteoroides) del cometa Swift-Tuttle en su anual paso cerca de la Tierra entran en contacto con la atmósfera y acaban prendiéndose,  generando fragmentos incendiarios llamados meteoros.

Los rugidos del Sol

Uno de los sonidos más desasosegantes obtenidos desde el espacio exterior es el producido por las tormentas solares. Este violento fenómeno astronómico generado por la explosión solar, produce un estrepitoso sonido achacado a las ondas de choque a su paso por la atmósfera del Sol y que podemos escuchar en el siguiente vídeo:

tormenta_solar

El ruido fue captado por un astrónomo aficionado en Nuevo México (Estados Unidos) durante la intensa tormenta solar que acaeció el pasado mes de marzo, cuando el Sol expulsó una gigantesca llamarada solar.

Creative Commons License photo credit: Jonathan Rubio

Artículo publicado para el máster de la UNED de Periodismo Científico y Comunicación Científica

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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